10 Consejos que Hacen que Trabajar Desde Casa Sea Mucho Mejor

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Según un informe durante el 2020 aproximadamente el 25% de los trabajadores debieron trabajar desde casa. Esa cifra incluye tanto a los empleados que tienen horarios flexibles como a los autónomos. A medida que se pueda hacer más trabajo en línea, se espera que esas cifras de trabajo desde casa se disparen.

A primera vista, trabajar desde casa parece un sueño hecho realidad. Ningún jefe respirando en tu nuca. Nada de almorzar de una máquina expendedora en tu escritorio. Nada de reuniones improvisadas en la sala de conferencias para hablar de “innovación” y “trabajo en equipo”.

Pero la realidad es mucho más complicada. ¿Tienes hijos? ¿El televisor de tu living supone una amenaza irresistible para tu productividad? ¿Los aperitivos suponen una amenaza para tu índice de masa corporal?

Si consigues un buen equilibrio entre la vida laboral y la personal, trabajar en casa puede ser un sueño hecho realidad. Para ayudarte a planificar los retos de la vida real, hemos reunido una lista de 10 consejos del mundo real para evitar distracciones, tranquilizar al jefe y maximizar la productividad.

10. Levantarse y Vestirse

Todos los trabajos tienen un uniforme. Los uniformes sirven para dos cosas: En primer lugar, comunican al mundo exterior la posición y la función de una persona. Y en segundo lugar, refuerzan esos mismos mensajes a la persona que lleva el uniforme.

Cuando trabajes desde casa, resiste el impulso de quedarte en pijama. Es cierto que es probable que nadie te vea con tu ropa de dormir, pero es difícil tomarte en serio como trabajador cuando pareces desempleado. Vestir tu uniforme de trabajo habitual, incluso si ese uniforme es una camiseta y unos vaqueros, refuerza la idea de que realmente estás trabajando. Si te apetece llevar una corbata o una falda lápiz, hazlo. Pero no esperes que el gato se impresione.

9. Mantén un Horario Coherente

Muchos de nosotros somos más productivos cuando trabajamos dentro de un marco establecido. Por eso es tan importante establecer y mantener un horario cuando se trabaja desde casa. Si tu trabajo requiere mucha interacción con colegas de una zona horaria, debes intentar alinear tu horario con el de ellos. En cambio, si tu trabajo es en gran medida independiente, tienes la libertad de trabajar antes o después de la jornada laboral habitual, o de dividir tu día en varios turnos.

Si tienes pareja e hijos, es aún más importante establecer un horario de trabajo firme. Cada semana, sientate con tu pareja para anotar las citas con el médico, los entrenamientos de fútbol, y para evaluar la carga de trabajo de cada uno. Diseñen un horario que comparta las obligaciones parentales y que dé a cada persona el tiempo suficiente para realizar su trabajo de forma realista.

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8. Pon un Cartel Cuando Estés de Servicio

Este es un consejo fundamental para los padres que intentan trabajar desde casa. Tanto si trabajas en una oficina casera de aspecto oficial como si lo haces en un rincón de tu dormitorio, asegúrate de que exista una puerta entre tú y tus preciadas distracciones (o sea, tus hijos). Si tus hijos son mayores, esta puerta es un buen lugar para colocar tu horario de trabajo diario junto con un número que puedan marcar para contactar con el servicio de atención al cliente, es decir, el teléfono móvil de tu cónyuge.

Si tienes niños más pequeños, debes colocar un cartel que pueda ser interpretado fácilmente por un niño pequeño como “Te quiero, pero por favor, ve a molestar a papá”. Prueba con una gran “X” o con un sistema de código de colores como un semáforo de papel: el verde significa “entra”, el amarillo “entra sólo si estás sangrando/vomitando” y el rojo “hay un monstruo detrás de esta puerta”.

Este sistema también es valioso para los adultos de tu vida que tal vez no entienden que “en casa” no significa “ver Netflix todo el día.

7. El Contacto con Tu Equipo

Trabajar en casa se ha convertido en algo tan común que ya no tiene el estigma y la sospecha de que en realidad estás maratoneando un nuevo videojuego.

Tu empresa probablemente utiliza unas cuantas herramientas de comunicación, y a la mayoría de ellas se puede acceder fácilmente desde casa. El correo electrónico sigue siendo la principal forma de comunicación, pero también hay herramientas como Slack para conversaciones rápidas. Algunos equipos utilizan entornos compartidos como Google Docs, Google Drive o Dropbox, y otros utilizan herramientas de gestión de proyectos compartidos como Asana y Trello.

También puede ser buena idea familiarizarte con la tecnología de las teleconferencias como Skype y Zoom. La clave aquí se remonta a nuestro primer consejo: ¡vístete! No querrás enfrentarte a tus compañeros de trabajo con una sudadera vieja cubierta de pelos de gato.

6. Cambia el Lugar de Tu Oficina

Aunque tengas una oficina en casa dedicada a ello, es probable que te sientas inquieto. Si puedes moverte por la casa sin invitar a las distracciones, hazlo. Trabaja un rato en la mesa de la cocina, pásate al sofá con un escritorio para las piernas, sal al porche si hace calor y no hay reflejos en la pantalla.

Trabajar desde la cama es bajo tu propia responsabilidad. 

Si es posible, siempre puedes ir a una cafetería local para trabajar. A algunas personas les gusta el sonido de la gente de fondo mientras trabajan. Las investigaciones los respaldan: Un informe publicado en 2012 demostró que una cantidad moderada de ruido de fondo puede mejorar la creatividad. Sin embargo, si no puedes visitar a tu camarero favorito, hay aplicaciones que imitan los sonidos de una cafetería o proporcionan cualquier tipo de ruido que active tus neuronas.

5. Utiliza las Tareas Domésticas Como Mini Descansos

Seamos sinceros, cuando estás atascado en un problema de trabajo, aburrido con una tarea o procrastinando una fecha de entrega, casi cualquier cosa se califica como una distracción. Aquí es donde trabajar desde casa puede resultar francamente peligroso. Cuando se acerca la fecha de entrega de un proyecto, puedes pensar que es el momento perfecto para reorganizar las fotos de tus vacaciones de los últimos 10 años. En lugar de terminar un informe financiero, puedes decidir planchar toda la ropa de las muñecas de tu hija.

La táctica más inteligente es reconocer la necesidad humana de una pausa rápida y combinarla con una tarea doméstica que pueda terminarse en 10 minutos o menos. Antes de sentarte a trabajar, haz una lista de las tareas rápidas que tienes que hacer: dos cargas de ropa, lavar y cortar las verduras para la cena, quitar el polvo y pasar la aspiradora por el sótano, etc. Cuando necesites levantarte y ponerte en marcha, tacha una tarea de la lista y vuelve a trabajar.

No sólo tachas más tareas de tu lista de pendientes, sino que te ayuda a descansar los ojos después de estar todo el día frente a una pantalla.

4. Diseña un Plan de Resistencia a los Tentempiés

Picar en la oficina es un campo de minas, donuts todos los viernes, un microondas que huele a palomitas con sabor a atún, pero picar en casa es aún peor. Tu cocina, con todas sus deliciosas opciones, está a sólo unos pasos. Hay una tentación constante de ir allí cada vez que estás aburrido, ansioso o frustrado con una tarea, que es prácticamente todo el tiempo. Para evitar engordar 9 kilos en dos semanas, necesitas un plan de resistencia a los tentempiés.

Si tienes un excelente autocontrol, limita tus comidas a las programadas. Por ejemplo, el almuerzo es todos los días a las 12:30 y la cena es a las 7. Aparte de los descansos para tomar cafeína, promete evitar la cocina fuera de esos horarios de comida prescritos.

Pero si eres como el resto de nosotros, trabajar sin picar es como trabajar sin respirar. En ese caso, el mejor plan es abastecer tus estanterías con un montón de tentempiés saludables. La fruta fresca, las zanahorias, el apio, los frutos secos sin sal y la fruta deshidratada son excelentes opciones. Si tienes un lugar de trabajo dedicado, llévate un bol con rodajas de manzana y un palito de queso a tu mesa. Cuando te apetezca un tentempié, tendrás lo mejor delante de ti.

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3. Se Flexible con Tu Tiempo Familiar

Este es un buen consejo para quienes intentan trabajar desde casa con hijos en edad escolar. En lugar de trabajar en un horario diurno directo de 9 a 5, divide tu jornada laboral en dos secciones, de 9 a 14 y luego de 19 a 22. En España, el horario de trabajo tradicional incluye una siesta a mediodía en la que las familias regresan a casa a las 14 horas para un largo almuerzo e incluso una breve siesta antes de volver al trabajo a las 17 horas y continuar hasta la noche.

Aunque la cultura de la siesta está desapareciendo, es un horario útil para los padres que intentan compaginar el trabajo en casa con el cuidado de los niños en edad escolar. Con este horario, se puede estar con los niños unas horas cuando llegan del colegio, hacer la cena y comer juntos, y luego volver a la oficina unas horas más por la tarde. Si ambos padres deben trabajar desde casa, conviene intercambiar las tareas cada noche para que uno de ellos ayude a acostar a los niños mientras el otro trabaja.

2. Sal y Haz Vida Social

Trabajar desde casa plantea diferentes retos a los distintos tipos de personalidad. Los tipos introvertidos podrían pasar meses sin comunicarse con sus compañeros de trabajo más allá del correo electrónico y Slack. Pero si eres una mariposa social, es posible que eches de menos la retroalimentación cara a cara y la conversación en el refrigerador de la vida de la oficina. Para evitar sentirte aislado y asfixiado, hay que idear estrategias para obtener tu dosis social fuera de la oficina.

La realidad tecnológica es que puedes seguir comunicándote con las herramientas estándar de la oficina -correo electrónico, Skype, teléfono y videoconferencia- desde casa. Pero si realmente echas de menos la interacción personal y no necesitas estar en casa todo el tiempo, intenta programar una o dos comidas a la semana con un compañero de trabajo u otro amigo que trabaje desde casa.

También en las grandes ciudades se ofrecen espacios de oficina compartidos. Los espacios de coworking pueden ser una buena opción si necesitas acceso a máquinas de fax, fotocopiadoras y otros equipos que no tienes en casa. Incluso una máquina de café.

1. Ten un Plan de Respaldo

Cuando trabajas desde casa, necesitas un plan B para las inevitables interrupciones de tu flujo de trabajo bien planificado. Hay un sinfín de mini-crisis que pueden surgir en casa: pérdida de electricidad o de servicio de Internet, citas de juego no programadas o un vecino que corta un árbol a pocos metros de la ventana de tu oficina.

Necesitas un espacio de trabajo alternativo. Debe ser un lugar cercano a tu casa con una conexión a Internet fiable donde puedas trabajar con tranquilidad. Puede ser el apartamento de un amigo o incluso el asiento trasero de tu coche (útil para las emergencias fuera de horario).

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